Para Tom Hansen, ésta fue la noche en la que todo cambió. Ese muro tras el que Summer a menudo se escondía, un muro de distancia, de espacio, de informalidad, ése muro estaba cayendo poco a poco. Y allí estaba Tom, en ese mundo, un lugar al que pocos habían sido invitados a ver con sus propios ojos, y allí estaba Summer, que le quería a él ahí, a él y a nadie más.
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